Un poco de historia del barrio

El barrio de Ventas es uno de los siete barrios históricos de Irun, y surgió cuando el barrio de Lapice se separó en dos. Su nombre viene de la Venta que existía en la zona, dando nombre tanto al barrio como a nuestra Compañía.

Su origen es muy antiguo, puesto que somos una de las ocho compañías que desfiló en el primer Alarde. Por aquel entonces, se componía por una veintena de soldados, y el primer Capitán, del que se tiene constancia, es Ramón Manterola Eguiazábal, del caserío Perustan.

Como anécdotas, podemos citar que en la década de los 40, las Compañías podían desfilar con 2 txilibitos y 2 tambores, pero ante la falta de ellos, la Compañía desfiló con la dulzaina y un tambor, padre e hijo del caserío Erbitegi. En concreto, en el año 1943, siendo la Cantinera Paquita Chapartegui, la Compañía se encontró sin músicos, pero el problema se solucionó pegándose a la compañía de Behobia y desfilando a sones de ésta.

Si se necesita más información sobre la Compañía, ésta se encuentra en el libro editado por la Compañía y escrito por un soldado de la misma titulado “Bentasko Konpainia, aspaldiko loria”.

Fechas ineludibles

Sin duda alguna, la primera fecha a mencionar es la “Elección de la Cantinera”, que se realiza a primeros de mayo, en la Taberna Ongi Etorri. Finalizada la votación y el recuento de votos, el Capitán, junto al resto de los mandos, se dirigen a casa de la Cantinera elegida, para comunicárselo y preguntarle si quiere ser la Cantinera de Ventas de ese año.

El siguiente acto que no podemos olvidar es el “Alardealdia”, donde la Compañía gestiona el área de Aldabe, con la colaboración de las mujeres del barrio.

Poco a poco, el mes de junio va avanzando, y llegan los ansiados ensayos que llenan de música las calles del barrio. El primero es solo para la banda de txilibitos y tambores.

Los ensayos con la Cantinera son tres, siendo uno de ellos en Irun, junto con las demás Compañías de Infantería.

Aunque las fechas de los ensayos pueden variar ligeramente, la Compañía se caracteriza por realizar siempre un ensayo el 23 de junio, víspera de San Juan.

Otro de los actos especiales, es la entrega por parte de la Compañía de la Barrica a la Cantinera.

La Revista y una visita muy especial 

El 29 de junio, día de San Pedro, se realiza, a la mañana, la entrega de la munición y de lo que es más importante, el Banderín, sin el cual no podríamos desfilar. Dicho acto está presidido por el General, acompañado de la Junta del Alarde, Junta de Mandos y Ayudantes.

Tras este acto, la Compañía efectúa un acto muy especial, y es que, desde finales de los años ochenta, asiste al Centro de Discapacitados de Zubieta, donde unos cincuenta miembros, al mando del Capitán, desfilan con la Cantinera por el interior del recinto.

Esa misma tarde,  tiene lugar la Revista de Armas a la Compañía por parte del General del Alarde y Comandante, acompañados por los Ayudantes y la Caballería. Al terminar, desde el año 2017, se realiza una descarga de infantería. Cabe destacar que la primera vez que se realizó la Revista en Ventas fue en el año 1981.

Mientras la Compañía desfila por el barrio el día 29 de junio, se ha convertido en tradición que, al paso de la Compañía por el caserío Txatxenea, se le lancen a la Cantinera dos claveles, uno rojo y otro blanco.

Y cuando llega el gran día,  Ventas y su Compañía despiertan muy temprano, nerviosos y llenos de emoción, a los sones de la “Alborada”.

La Compañía se concentra en la Taberna Ongi-Etorri y se  prepara para ir a buscar a la Cantinera y volver al mismo lugar, donde el Capitán da las últimas instrucciones y realiza una descarga en memoria de los fallecidos.

Después, se dirige hacia la plaza Urdanibia, donde se une al resto de Compañías para dar comienzo al Alarde. Tras realizar el Alarde por la mañana, con sus paradas y descargas correspondientes, rompe filas, para asistir, en el monte San Marcial, a la rememoración del VOTO realizado por nuestros antepasados.

A la tarde, las Compañías vuelven a desfilar mientras la gente abarrota cada acera y cada esquina, buscando el lugar más bonito y emotivo para cada persona. A medida que el Alarde va llegando a su fin, se entremezclan los sentimientos de alegría porque otro año más han sido unos días inolvidables, y de tristeza porque ya se acaba. 

Para acabar este día tan especial, la Compañía rompe filas en la calle Leguia y la Cantinera con el sable del Capitán dirije a la Banda de la Compañía y así entre risas, fotos y abrazos se termina el Gran Día.